El prurito en los gatos

Texto original de mundoAnimalia.com

El prurito (picor) no siempre es síntoma de una mala higiene o de una falta de cuidados. Un animal puede tener prurito en las patas o en la región de la ingle y sólo rascarse de vez en cuando. La situación se agrava cuando el prurito aumenta su frecuencia y aparecen en la piel y el pelaje lesiones diversas.

¿Qué es el prurito y cuáles son sus síntomas?

El prurito es una sensación cutánea desagradable que provoca en el perro o gato el deseo incontrolable de rascarse, lamerse, morderse o frotarse la zona afectada.

Si nuestra mascota sufre una carga de prurito leve no sentirá la necesidad de calmar el picor, pero un pequeño incremento de prurito podría desencadenar una reacción obsesiva haciendo que el animal se rasque, se lama o se muerda constantemente. Al rascarse, el animal se provoca nuevas heridas que a su vez, le aumentarán e intensificarán las ganas de seguir “aliviándose”.

Los gatos que se rascan por lamido acaban perdiendo el pelo y, en ocasiones, pueden causarse lesiones en la piel.

Los perros también se pueden rascar mediante lamidos y así aliviar zonas como las extremidades, los genitales, el ano, el abdomen o las ingles. Con el rascado propiamente dicho, un perro se inflige lesiones y arañazos bastante importantes que pueden llegar a infectarse, empeorando, de este modo, el picor inicial.

Aunque no todos los síntomas de prurito son tan evidentes. Nuestra mascota puede encontrar una manera más disimulada de aliviar el picor, como frotarse contra las paredes, muebles u objetos, o revolcarse por el suelo y frotarse contra él.

A medida que el prurito se intensifica, el animal tiene que contraatacar con más fuerza, llegando a mordisquearse de forma compulsiva.

¿Qué causa el prurito?

Las causas del prurito son muy diversas. Cada animal es un mundo y lo que para uno es un picor insoportable para otro es una simple molestia que no merece especial atención. Un perro o un gato nervioso tiene el umbral del picor muy bajo y a la mínima se rascará intensamente y sufrirá de prurito. En cambio, un animal tranquilo y apacible tiene el umbral del picor mucho más alto y puede estar expuesto a alguna causa de prurito y no presentar ningún problema. Por eso, la reacción de dos animales que hayan estado expuestos a las mismas causas de prurito puede llegar a ser completamente diferente.

Las posibles causas del prurito son:

  • Parásitos: La causa más frecuente de prurito es la de origen parasitario y la mayoría de insectos y acáridos también pueden provocarlo. Aunque como hemos apuntado antes, un animal puede tener pulgas u otros parásitos sin que esto suponga un problema.
  • Alergias: Generalmente son reacciones de hipersensibilidad frente a parásitos, alérgenos ambientales o a componentes de la dieta.
  • Bacterias: Si el animal padece una infección bacteriana en la piel bastante superficial, se pueden dar casos de prurito.
  • Irritaciones físicas y químicas: Muchos productos químicos, como pueden ser jabones y productos de limpieza, son corrosivos para nuestras mascotas. Algunos collares antiparásitos, ya sean de metal, cuero o plástico, también pueden provocar que nuestro compañero se rasque. En el jardín, el césped tratado y algunas plantas tóxicas también pueden provocar prurito.

Tratamiento para el prurito

Para tratar el prurito es importante encontrar la causa principal, no sirve de nada evitar que el animal se rasque, se lama o se frote si no sabemos por qué lo hace.

Lo que debemos hacer ante cualquier sospecha es consultar de inmediato con nuestro veterinario. Según el caso, el prurito se puede tratar con antiparasitarios, antisépticos o antibióticos.

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