¿Cómo saber escoger entre los de una misma camada?

Decidir si se quiere un gato o una gata sólo dependerá de la predilección del futuro dueño o dueña.

Cada sexo conlleva un comportamiento un tanto diferente. Se suele decir que las hembras son más cariñosas que los machos y más caseras, pero esto difiere de la realidad en muchos casos. Siempre hay excepciones que nos demuestran que cada individuo es particular.

En líneas generales, los machos tienden a escaparse del hogar en la etapa de pubertad en busca de hembras y a marcar la casa como su territorio. No es aconsejable un macho entero (no castrado) en una vivienda urbana si no queremos tener desagradables sorpresas.

En cambio, las hembras, tan cariñosas o más que los machos, tienden a ser más cazadoras sin alejarse tanto del hogar. Sus repetidos celos pueden ser causa de embarazos no deseados o de maullidos molestos en algún momento. No todas las gatas entran en celo a la misma edad, ni tienen los mismos ciclos al año.

Lo primero es comprobar su estado de salud:

– El aspecto del pelo debe ser brillante, homogéneo y no presentar costras ni zonas peladas.

– Los oídos deben verse limpios, sin cerumen oscuro o costras como carboncillo (podría tratarse de ácaros).

– Los ojos también han de estar limpios, sin legañas verdosas, ni irritaciones en la parte superior, brillantes y de igual tamaño.

– El ano. Es importante que esté limpio, ya que indicios de suciedad o heces nos harían sospechar de la existencia de una diarrea.

En cuanto al carácter, un gato sano se mostrará activo y juguetón con nosotros en cuanto le incitemos a ello. No debe resultar agresivo en exceso, ya que ello indica que está muy asustado porque es muy tímido o que habrá que modular ese carácter con mucha paciencia si esto persiste.

Un detalle a tener en cuenta es que los gatos blancos con ojos azules pueden ser sordos de nacimiento. Por ello, habrá que averiguarlo si no queremos sorpresas.

Elegir nuestro gato

Decidir si se quiere un gato o una gata sólo dependerá de la predilección del futuro dueño o dueña.

Cada sexo conlleva un comportamiento un tanto diferente. Se suele decir que las hembras son más cariñosas que los machos y más caseras, pero esto difiere de la realidad en muchos casos. Siempre hay excepciones que nos demuestran que cada individuo es particular.

En líneas generales, los machos tienden a escaparse del hogar en la etapa de pubertad en busca de hembras y a marcar la casa como su territorio. No es aconsejable un macho entero (no castrado) en una vivienda urbana si no queremos tener desagradables sorpresas.

En cambio, las hembras, tan cariñosas o más que los machos, tienden a ser más cazadoras sin alejarse tanto del hogar. Sus repetidos celos pueden ser causa de embarazos no deseados o de maullidos molestos en algún momento. No todas las gatas entran en celo a la misma edad, ni tienen los mismos ciclos al año.
Fuente: mascotas.consumer.es

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