Cómo evitar un golpe de calor en gatos

En verano, nuestros gatos pueden sufrir con las altas temperaturas. Uno de los principales riesgos es la hipertermia o conocido como golpe de calor en gatos. Al igual que los perros, estos animales no sudan y no tienen la misma capacidad de termorregulación que los humanos, por esta razón frente a temperaturas elevadas los gatos corren el riesgo de sufrir un golpe de calor, llegando a tener una temperatura de hasta 44°, cuando lo normal oscila entre los 38° y 39°. Hoy vamos a explicarte cómo prevenirlo y cuáles son sus síntomas para una rápida asistencia.

Es importante para prevenir un golpe de calor que nuestra mascota se encuentre en un lugar fresco y con sombra, en caso de que de quede solo en casa debemos dejar el ventilador o aire acondicionando encendido. Tiene que tomar agua fresca contantemente y tener una alimentación balanceada adecuada, tenemos que procurar que estos alimentos contengan una alta proporción de humedad, los alimentos en lata son una muy buena opción.

Ahora bien, en caso de que nuestra mascota esté sufriendo un golpe de calor, ¿qué síntomas podemos observar? Los máscomunes son:

• Las mucosas de las encías cambian de color y se vuelven de un tono azulado.
• La respiración del gato está acelerada ya que le cuesta respirar.
• Aumenta el ritmo cardíaco, esto de llama taquicardia.
• El gato sufre temblores musculares
• También puede tener náuseas y/o vómitos.
• Pueden aparecer manchas rojizas en la piel (llamadas petequias).
• La piel puede volverse de color azulado por la falta de oxígeno, lo que en medicina veterinaria se conoce como cianosis.
• El gato no tiene ganas de moverse, está echado en el suelo y muestra un cansancio además de falta de apetito.

Last updated on 12 junio, 2022 21:21

Si observas estos síntomas en tu mascota inmediatamente tiene que visitar a su médico veterinario, allí tendrá la atención que necesita. Pero en el caso de que se imposibilite esta opción, podemos tomar medidas auxiliares que pueden mejorar el estado de tu gato:

• Llevar al gato a un sitio fresco y con sombra. Para evitar que su temperatura corporal siga aumentando. Podes encender el aire acondicionado o ventilador si lo tenes a mano.
• Aplicá frío en las zonas más importantes de su cuerpo, como la cabeza, el cuello, la ingle y las axilas. De este modo se refresca la sangre que va al cerebro, se evitan posibles daños cerebrales y se ayuda a bajar la velocidad de respiración.
• Pon al gato bajo un chorro de agua (no muy fría ni con mucha potencia). Humedece su boca con el agua, pero no le obligues a beber si no lo desea.
• Podrás retirar al gato de debajo del chorro de agua cuando veas que la respiración se ha normalizado y ya se muestra más vigoroso.
• Mantené siempre el control de temperatura del gato, por ejemplo, poniéndolo sobre un paño húmedo, pero sin envolverlo.
• En caso de que necesitemos acelerar la bajada de la temperatura, podes ayudarte con un ventilador o colocando cubitos de hielo en nariz, axilas y por los laterales del cuello.

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