La iglesia y los gatos

lahistoriadelgatoLa presencia del gato vinculado con vida del hombre a lo largo de la historia y se percibe a partir de la domesticación del felino alrededor de los años 7500-7000 a.C. En cada época los grupos que tienen contacto con los gatos domesticados muestran un percepción diferente hacia ellos, rindiéndoles tributo y honrándolos como dioses en el Antiguo Egipto hasta la edad media donde eran condenados a la hoguera como acompañantes de las personas signadas como brujas.

El gato ha sufrido varias persecuciones por sus características físicas, maullidos típicos y habilidades para cazar, además de algunas excentricidades atribuidas al gato pero nunca comprobadas.

Los gatos emigraron desde Egipto a diferentes países de Asia, hasta llegar a Europa en la Edad Media instalándose en las zonas rurales en donde se convirtieron en los animales más apreciados por sus dotes de grandes cazadores de ratones que asolaban los silos y las cuadras.

Gatos perseguidos y condenados a la hoguera

No obstante que en la Edad Media, aparentemente solo se perseguía humanos descarriados, los gatos eran considerados descarriaditos a juicio de la iglesia católica, además eran criaturas diabólicas, a pesar de que trabajaban para ellos en los conventos y monasterios acabando con los ratones que los invadían.

Los irlandeses señalaban que los alimentos tocados por los mininos estaban impuros y no se debía comer, los representantes de la iglesia establecieron que cualquier relación con los animales domésticos, particularmente con los felinos, que era el único que se adjudicaba el acceso a toda la casa estaba prohibido y la santa iglesia católica los desaprobaba. Las persecuciones más sangrientas son las del siglo V y la de San Patricio, así como en la noche de San Juan donde la muerte de los gatos era en la hoguera.

Hasta el siglo XI, el gato empezó a adquirir prestigió cuando las principales ciudades de Europa fueron invadidas de ratas negras que consumían los cereales y alimentos almacenados para el invierno, sin embargo, lo más importante fue que las ratas transmitían la peste, la cacería por parte de los gatos acabo con miles de roedores y salvo a varias ciudades de la peste.

 

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